lunes, 4 de julio de 2016

PETER PAN

Peter Pan
    Wendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter.
peter
   Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación. campanilla
   Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos...
- Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar.
johnmichaelwendy
   Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:
- Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!
Garfiococodrilo
   Campanilla se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe.
   Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.
   Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanilla, hada  quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.
   Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó.
   Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz:
- ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!
estrellas.gif (1609 bytes)Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo.
cocodrilo
   El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños.
   Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.
- ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.
- ¡Volved conmigo a mi país! -les rogó Peter Pan-. No os hagáis mayores nunca. Aunque crezcáis, no perdáis nunca vuestra fantasía ni vuestra imaginación. De ese modo seguiremos siempre juntos.
- ¡Prometido! -gritaron los tres niños mientras agitaban sus manos diciendo adiós.
FIN

LOS TRES CERDITOS

Los 3 cerditos

Al lado de sus padres , tres cerditos habian crecido alegres en una cabaña del bosque. Y como ya eran mayores, sus papas decidieron que era hora de que construyeran , cada uno, su propia casa. Los tres cerditos se despidieron de sus papas, y fueron a ver como era el mundo.
Los tres cerditos
Los tres cerditos
El primer cerdito, el perezoso de la familia , decidio hacer una casa de paja. En un minuto la choza estaba ya hecha. Y entonces se fue a dormir.
El segundo cerdito , un gloton , prefirio hacer la cabaña de madera. No tardo mucho en construirla. Y luego se fue a comer manzanas.
El tercer cerdito , muy trabajador , opto por construirse una casa de ladrillos y cemento. Tardaria mas en construirla pero estaria mas protegido. Despues de un dia de mucho trabajo, la casa quedo preciosa. Pero ya se empezaba a oir los aullidos del lobo en el bosque.
No tardo mucho para que el lobo se acercara a las casas de los tres cerditos. Hambriento , el lobo se dirigio a la primera casa y dijo: – ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa tirare!. Como el cerdito no la abrio, el lobo soplo con fuerza, y derrumbo la casa de paja.
Casita de paja
Casita de paja
El cerdito, temblando de miedo, salio corriendo y entro en la casa de madera de su hermano. El lobo le siguio. Y delante de la segunda casa, llamo a la puerta, y dijo: – ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa tirare! Pero el segundo cerdito no la abrio y el lobo soplo y soplo, y la cabaña se fue por los aires.
Casita de madera
Casita de madera
Asustados, los dos cerditos corrieron y entraron en la casa de ladrillos de su otro hermano. Pero, como el lobo estaba decidido a comerselos, llamo a la puerta y grito: – ¡Ábreme la puerta!¡Ábreme la puerta o soplare y tu casa tirare! Y el cerdito trabajador le dijo: – ¡Soplas lo que quieras, pero no la abrire!
Casita de ladrillos
Casita de ladrillos
Entonces el lobo soplo y soplo. Soplo con todas sus fuerzas, pero la casa ni se movio. La casa era muy fuerte y resistente. El lobo se quedo casi sin aire. Pero aunque el lobo estaba muy cansado, no desistia. Trajo una escalera , subio al tejado de la casa y se deslizo por el pasaje de la chimenea. Estaba empeñado en entrar en la casa y comer a los tres cerditos como fuera. Pero lo que el no sabia es que los cerditos pusieron al final de la chimenea, un caldero con agua hirviendo. Y el lobo , al caerse por la chimenea acabo quemandose con el agua caliente. Dio un enorme grito y salio corriendo y nunca mas volvio. Asi los cerditos pudieron vivir tranquilamente. Y tanto el perezoso como el gloton aprendieron que solo con el trabajo se consigue las cosas.
Los tres cerditos contentos
Los tres cerditos contentos

LA CASITA DE CHOCOLATE: HANSEL Y GRETEL

LA CASITA DE CHOCOLATE: HANSEL Y GRETEL

CERCA DE UN BOSQUE VIVÍA UN LEÑADOR CON SU MUJER Y LOS DOS HIJOS DE ÉL. EL NIÑO SE LLAMABA HANSEL Y LA NIÑA, GRETEL. ERAN TAN POBRES, TAN POBRES QUE NO TENÍAN NI PAN DURO QUE LLEVARSE A LA BOCA.
UNA NOCHE, DIJO EL LEÑADOR A SU MUJER:
-¿QUÉ VA A SER DE NOSOTROS? LOS TIEMPOS SON CADA VEZ MÁS DIFÍCILES Y NO TENEMOS QUÉ COMER.
-YO TENGO UNA IDEA- CONTESTÓ LA MADRASTRA-.
MAÑANA, CUANDO VAYAMOS A TRABAJAR AL BOSQUE, ABANDONAREMOS A LOS NIÑOS ALLÍ Y ASÍ PODREMOS SALVARNOS NOSOTROS DE UNA MUERTE SEGURA.
-¡JAMAS HARÍA ESO! ¡CÓMO SE NOTA QUE TÚ NO ERES SU MADRE! -EXCLAMÓ EL POBRE LEÑADOR.
-PUES SI NO LO HACEMOS, VETE PREPARANDO CUATRO ATAÚDES. TODOS MORIREMOS DE HAMBRE.
TANTO INSISTIÓ LA MUJER QUE ACABÓ CONVENCIENDO AL POBRE LEÑADOR.
LOS NIÑOS, QUE NO PODÍAN DORMIR PORQUE TENÍAN EL ESTÓMAGO VACÍO, OYERON LA CONVERSACIÓN.
-¡HANSEL, ESTAMOS PERDIDOS! -EXCLAMO LA NIÑA.
-NO LLORES, GRETEL; YO SÉ LO QUE HAY QUE HACER.
EL NIÑO SE LEVANTÓ DE LA CAMA Y SALIÓ DE CASA. A LA LUZ DE LA LUNA, LAS PIEDRECITAS DEL SUELO BRILLABAN COMO LA PLATA. HANSEL SE LLENÓ LOS BOLSILLOS Y REGRESÓ JUNTO A SU HERMANA.
-GRETEL, NO TENGAS MIEDO. YA VERÁS COMO ESTAS PIEDRECITAS NOS SALVARÁN LA VIDA.
EN CUANTO AMANECIÓ, LA MUJER DESPERTÓ A LOS DOS NIÑOS:
-¡ARRIBA, CHICOS! ¡YA HA SALIDO EL SOL Y TENEMOS QUE IR AL BOSQUE A RECOGER LEÑA!
DESPUÉS DE VESTIRSE Y LAVARSE, LOS NIÑOS FUERON A LA COCINA. LA MADRASTRA LES DIO DOS BUENOS PEDAZOS DE PAN Y LES DIJO:
-GUARDADLO BIEN Y NO LO COMÁIS DE UN GOLPE. ES LA ÚNICA COMIDA QUE TENÉIS PARA TODO EL DÍA.
HANSEL, QUE TENÍA LOS  BOLSILLOS LLENOS DE PIEDRAS, DIO A SU HERMANA EL TROZO DE PAN PARA QUE SE LO GUARDARA. DESPUÉS, LOS CUATRO SE FUERON AL BOSQUE.


AL POCO RATO, HANSEL SE PARABA PARA SEÑALAR EL CAMINO CON LAS PIEDRECITAS BLANCAS. SU PADRE VOLVIÓ LA CABEZA Y LE PREGUNTÓ_
-¿QUE PASA HANSEL? ¡ALIGERA EL PASO! NO VAYA A SER QUE TE PIERDAS.
AL LLEGAR AL CENTRO DEL BOSQUE, LA MUJER DIJO A LOS NIÑOS:
-VOSOTROS OS QUEDARÉIS AQUÍ RECOGIENDO LA LEÑA. YO IRÉ CON VUESTRO PADRE A DERRIBAR UNA ENCINA. CUANDO ANOCHEZCA, VENDREMOS A BUSCAROS. LOS NIÑOS, QUE ERAN MUY OBEDIENTES, HICIERON TODO CUÁNTO LES MANDÓ LA MADRASTRA.
TERMINADA LA TAREA, SE SENTARON A COMER. LAS HORAS FUERON PASANDO Y LA NOCHE LLEGÓ, PERO SUS PADRES NO VOLVIERON A BUSCARLOS. GRETEL SE PUSO A LLORAR Y HANSEL LA CALMO DICIÉNDOLA QUE NO PASABA NADA, QUE ESPERARÍAN A QUE SALIERA LA LUNA PARA VOLVER A CASA.
Y LA LUNA SALIÓ E ILUMINO EL BOSQUE. ENTONCES, HANSEL TOMÓ A GRETEL DE LA MANO. EL NIÑO SIGUIÓ EL RASTRO DE LAS PIEDRAS QUE HABÍA DEJADO POR LA MAÑANA Y LOS DOS HERMANOS LLEGARON A CASA AL AMANECER.
LA MADRASTRA FINGIÓ QUE SE ALEGRABA AL VERLOS Y EXCLAMÓ:
-¡BENDITO SEA DIOS! ¡POR FIN ESTÁIS AQUÍ!
EL PADRE, SIN EMBARGO, SE ALEGRÓ DE VERDAD E INMEDIATAMENTE SACÓ UN PLATO DE COMIDA A SUS HIJOS.
-COMED, QUE ESTARÉIS HAMBRIENTOS -Y LES SIGUIÓ HABLANDO CON MUCHO CARIÑO-. COMO HE VENDIDO LA ENCINA QUE CORTÉ AYER, TENDREMOS DINERO Y COMIDA DURANTE UNOS DÍAS.
LOS DÍAS FUERON PASANDO Y LA COMIDA SE TERMINÓ ASÍ QUE UNA NOCHE VOLVIERON A OÍR A LA MADRASTRA DECIR:
-YA NO QUEDA NADA PARA COMER Y NI UN CÉNTIMO PARA GASTAR. ES NECESARIO QUE TUS HIJOS SE VAYAN DE CASA, SI NO QUEREMOS MORIRNOS TODOS DE HAMBRE.
HANSEL Y GRETEL LO OYERON TODO. CUANDO SUS PADRES COMENZARON A RONCAR, HANSEL SE LEVANTÓ A BUSCAR PIEDRECITAS. PERO LA PUERTA DE LA CASA ESTABA CERRADA, ASÍ QUE EL NIÑO REGRESÓ A LA CAMA.
AL VER QUE SU HERMANO VOLVÍA CON LAS MANOS VACÍAS, GRETEL COMENZÓ A LLORAR.
-NO TENGAS MIEDO, HERMANITA. ESTOY SEGURO DE QUE DIOS NOS AYUDARÁ
 
A LA MAÑANA SIGUIENTE SE VOLVIÓ A REPETIR TODO COMO LA PRIMERA VEZ QUE SUS PADRES LES ABANDONARON EN EL BOSQUE. LA ÚNICA DIFERENCIA ES QUE, ESTA VEZ,  HANSEL ECHABA AL SUELO LAS MIGAS DE PAN QUE LE HABÍA DADO LA MADRASTRA.
CUANDO LLEGARON A LO MÁS PROFUNDO DEL BOSQUE, SU MADRASTRA REPITIÓ LOS MISMOS CONSEJOS Y SE MARCHÓ CON SU MARIDO.
DURANTE TODA LA MAÑANA, LOS NIÑOS ESTUVIERON RECOGIENDO LEÑA.
AL MEDIODÍA, SE SENTARON A COMER Y GRETEL COMPARTIÓ CON HANSEL SU PANECILLO. LOS POBRES ESTABAN TAN CANSADOS QUE SE DURMIERON Y DESPERTARON CUANDO ANOCHECÍA. ESTABAN SOLOS Y NADIE HABÍA IDO A BUSCARLOS.
GRETEL SE PUSO A LLORAR.
-NO TIENES POR QUÉ PREOCUPARTE- LE DECÍA HANSEL-. EN CUANTO SALGA LA LUNA, VOLVEREMOS A CASA. LAS MIGAS QUE TIRÉ NOS SEÑALARÁN EL CAMINO. LA LUNA APARECIÓ PERO HANSEL NO ENCONTRÓ NI UNA SOLA MIGAJA: ¡LOS PÁJAROS SE LAS HABÍAN COMIDO TODAS!



A PESAR DE ESTA DESGRACIA, EL NIÑO TRANQUILIZÓ A SU HERMANA:
-YA VERÁS COMO ENCONTRAMOS EL CAMINO.
Y SE PUSIERON A ANDAR. AUNQUE ESTUVIERON CAMINANDO TODA LA NOCHE, LOS NIÑOS NO LOGRARON SALIR DEL BOSQUE.
HAMBRIENTOS Y AGOTADOS, SE TUMBARON EN LA HIERBA Y SE QUEDARON DORMIDOS. AL DESPERTAR, COMIERON FRUTAS SILVESTRES Y VOLVIERON A BUSCAR UN CAMINO QUE LES LLEVASE A SU CASA.
ERA MEDIODÍA CUANDO GRETEL VIO A LO LEJOS UNA CASA. ALIGERARON EL PASO Y, EN POCOS MINUTOS, ESTUVIERON FRENTE A ELLA.¡MENUDA CASA!
LAS PAREDES ERAN DE BIZCOCHO, LAS VENTANAS DE AZÚCAR Y EL TEJADO DE CHOCOLATE. HANSEL ARRANCÓ UN PEDAZO DE CHOCOLATE DEL TEJADO Y SE LO DIO A SU HERMANA:
-¡TOMA GRETEL, ¡DEBE DE ESTAR BUENÍSIMO!
DE PRONTO, OYERON UNA VOZ DENTRO DE LA CASA:
¿SE PUEDE SABER QUIÉN SE ESTÁ COMIENDO EL CHOCOLATE DE MI TEJADO?
-NADIE, SEÑORA.
ES EL VIENTO LO QUE SE OYE -RESPONDIÓ HANSEL.
ENTONCES SE ABRIÓ LA PUERTA Y APARECIÓ UNA MUJER VIEJÍSIMA Y MEDIO CIEGA.
LOS NIÑOS SE ASUSTARON TANTO QUE SE LES CAYÓ EL CHOCOLATE QUE TENÍAN EN LAS MANOS. PERO LA VIEJA LES SONRIÓ Y  LES DIJO:
-¡NO TENGÁIS MIEDO! ENTRAD EN CASA, HIJOS MÍOS, QUE NO OS VA A OCURRIR NADA.
LOS NIÑOS SE TRANQUILIZARON, ENTRARON EN LA CASA Y COMIERON COMO JAMAS HABÍAN COMIDO EN SU VIDA.
DESPUÉS, SE FUERON A DORMIR LA SIESTA.
AQUELLA VIEJECITA AMABLE NO ERA LO QUE PARECÍA. AQUELLA VIEJECITA ERA, EL REALIDAD, UNA BRUJA TERRIBLE.
TAN MALVADA Y CRUEL QUE HABÍA HECHO UNA CASA CON DULCES PARA ATRAER A LOS NIÑOS Y LUEGO COMÉRSELOS:
MIENTRAS HANSEL Y GRETEL DORMÍAN, LA BRUJA SE FROTABA LAS MANOS Y, RELAMIÉNDOSE DECÍA:
-¡QUÉ RICOS ME VAN A SABER ASADITOS ESTOS NIÑOS!
A LA MAÑANA SIGUIENTE, LA BRUJA SUBIÓ A DESPERTAR A HANSEL.
SIN DECIRLE UNA PALABRA, LO LLEVÓ HASTA EL ESTABLO Y ALLÍ LO ENCERRÓ. LUEGO FUE A LA HABITACIÓN DE GRETEL Y COMENZÓ A GRITAR:
-LEVÁNTATE, HOLGAZANA. VETE A LA COCINA Y PREPARA EL ALMUERZO. CUANDO ESTÉ LISTO, LLEVASELO A HANSEL. QUIERO QUE TU HERMANO ENGORDE PARA COMÉRMELO BIEN CEBADITO.
Y AUNQUE GRETEL LLORÓ CON MUCHA PENA, TUVO QUE HACER LO QUE LA BRUJA LE MANDABA. Y NO SÓLO ESE DÍA, SINO TODOS LOS DÍAS DEL MES SIGUIENTE. CADA MAÑANA, LA BRUJA SE ACERCABA AL ESTABLO Y DECÍA A HANSEL:
NIÑO, SACA UN DEDITO POR LOS BARROTES. QUIERO COMPROBAR SI HAS ENGORDADO.
PERO HANSEL, QUE ERA MUY LISTO Y SABÍA QUE LA VIEJA ESTABA MEDIO CIEGA, SACABA SIEMPRE UN HUESECILLO DE POLLO.
¡ESE NIÑO SIGUE TAN DELGADO COMO EL PRIMER DÍA!
HARTA DE ESPERAR A QUE ENGORDASE, LA BRUJA DECIDIÓ COMERSE A HANSEL AL DÍA SIGUIENTE Y ASÍ SE LO COMUNICÓ A GRETEL.
LA POBRE NIÑA CORRIÓ LLORANDO A LA COCINA. TODO EL DÍA ESTUVO SOLLOZANDO Y NO PARÓ DE REPETIR UNA Y OTRA VEZ:
¡DIOS MÍO, AYÚDANOS!
EN CUANTO AMANECIÓ, LA BRUJA LEVANTÓ A GRETEL PARA COCER EL PAN. LA VIEJA YA HABÍA HECHO LA MASA Y ENCENDIÓ EL HORNO DEL CORRAL. PERO AL VER LAS LLAMAS TAN VIVAS Y TAN FUERTES, LA BRUJA CAMBIÓ DE IDEA Y DECIDIÓ ASAR EN ELLAS A LA POBRE NIÑA.
-NO SÉ SI EL FUEGO ESTÁ A PUNTO -DIJO LA VIEJA A GRETEL-. ASÓMATE AL HORNO PARA VER SI ESÁ BIEN CALIENTE.
GRETEL, QUE HABÍA ADIVINADO LOS PLANES DE LA BRUJA, CONTESTÓ:
-SOY DEMASIADO PEQUEÑA PARA HACER ESO, NO SÉ.
¡TONTA, MÁS QUE TONTA! -LE GRITÓ LA BRUJA-. VEN ACÁ Y MIRA BIEN CÓMO SE HACE.
Y, AGACHÁNDOSE, LA VIEJA METIÓ LA CABEZA EN EL HORNO.
ENTONCES GRETEL APROVECHÓ LA OCASIÓN Y EMPUJÓ A LA BRUJA DENTRO DEL HORNO. CERRÓ LA PUERTA Y ECHÓ EL CERROJO.
PARA NO OÍR SUS HORRIBLES GRITOS, CORRIÓ AL ESTABLO A LIBERAR A SU HERMANO.
MIENTRAS ROMPÍA LOS BARROTES DE MADERA, EXCLAMABA FELIZ Y CONTENTA:
-¡HANSEL, ESTAMOS SALVADOS, LA BRUJA HA MUERTO ASADA!
EL NIÑO SALIÓ DEL ESTABLO Y LOS DOS HERMANOS SE ABRAZARON CIENTOS DE VECES. DANDO SALTOS DE FELICIDAD, ENTRARON EN LA CASA DE LA BRUJA Y COMENZARON A REVOLVER SUS ARMARIOS.
 
-¡HANSEL -EXCLAMÓ GRETEL-, VEN CORRIENDO!
ESTE CAJÓN ESTÁ LLENO DE PIEDRAS PRECIOSAS. HABÍA TANTOS DIAMANTES Y ESMERALDAS QUE PUDIERON LLENAR TODOS LOS BOLSILLOS DE SUS VESTIDOS.
DESPUÉS, SALIERON AL BOSQUE EN BUSCA DE UN CAMINO QUE LES CONDUJESE A SU CASA.
LLEVABAN ANDANDO UN BUEN TRECHO, CUANDO SE ENCONTRARON UN RÍO QUE LES CERRABA EL PASO.
-NO PODEMOS CRUZARLO, GRETEL. NO NOS QUEDA MÁS REMEDIO QUE DAR LA VUELTA.
-¡NI HABLAR! NO PIENSO VOLVER AL BOSQUE DE LA BRUJA. ANTES, PREFIERO PASAR EL RÍO SOBRE ESE PATO -DIJO GRETEL, SEÑALANDO A UN PATO QUE NADABA EN LA CORRIENTE.
SIN PENSARLO DOS VECES, LO LLAMÓ Y LE DIJO:
-PATITO, PATITO BUENO, ¿PODRÍAS LLEVARNOS A LA OTRA ORILLA DEL RÍO?
Y EL PATITO ASÍ LO HIZO. PRIMERO PASÓ A HANSEL Y DESPUÉS A GRETEL.
DE NUEVO EN TIERRA, LOS NIÑOS SE PUSIERON A CAMINAR. POCO TIEMPO DESPUÉS, VIERON LA CASA Y A SU PADRE EN LA PUERTA. LOCOS DE ALEGRÍA, HANSEL Y GRETEL GRITARON:
-¡PAPÁ, PAPÁ, PAPÁ!
EL POBRE LEÑADOR ESTABA TRISTE. DESDE QUE ABANDONÓ A SUS HIJOS, NO HUBO UN SOLO DÍA QUE NO SE ARREPINTIESE DE HABER ESCUCHADO LOS MALOS CONSEJOS DE SU MUJER, QUE HABÍA MUERTO HACÍA UNA SEMANA.
ASÍ QUE AL OÍR LAS VOCES DE LOS NIÑOS, EXCLAMÓ:
-¡GRACIAS A DIOS QUE ESTÁIS VIVOS! ¡GRACIAS, GRACIAS!
LOS TRES DE ABRAZARON Y  LLORARON DE JÚBILO. NUNCA MÁS EN AQUELLA CASA FALTÓ LA FELICIDAD, LA ALEGRÍA NI LA COMIDA, PUES CON AQUELLAS PIEDRAS PRECIOSAS FUERON SIEMPRE INMENSAMENTE RICOS.

RAPUNZEL

Había una vez una pareja que hacía mucho tiempo deseaba tener un bebé. Un día, la mujer sintió que su deseo ¡por fin! se iba a realizar. Su casa tenía una pequeña ventana en la parte de atrás, desde donde se podía ver un jardín lleno de flores hermosas y de toda clase de plantas.
Estaba rodeado por una muralla alta y nadie se atrevía a entrar porque allí vivía una bruja. Un día, mirando hacia el jardín, la mujer se fijó en un árbol cargadito de espléndidas manzanas que se veían tan frescas que ansiaba comerlas.

Cuentos infantiles de princesas

Rapunzel
Su deseo crecía día a día y como pensaba que nunca podría comerlas, comenzó a debilitarse, a perder peso y se puso enferma. Su marido, preocupado, decidió realizar los deseos de la mujer.
En la oscuridad de la noche el hombre cruzó la muralla y entró en el jardín de la bruja. Rápidamente cogió algunas de aquellas manzanas tan rojas y corrió a entregárselas a su esposa. Inmediatamente la mujer empezó a comerlas y a ponerse buena. Pero su deseo aumentó, y para mantenerla satisfecha, su marido decidió volver al huerto para recoger más manzanas.
Pero cuando saltó la pared, se encontró cara a cara con la bruja. "¿Eres tu el ladrón de mis manzanas?" dijo la bruja furiosa. Temblando de miedo, el hombre explicó a la bruja que tuvo que hacerlo para salvar la vida a su esposa.
Entonces la bruja dijo, "Si es verdad lo que me has dicho, permitiré que recojas cuantas manzanas quieras, pero a cambio me tienes que dar el hijo que tu esposa va a tener. Yo seré su madre."
El hombre estaba tan aterrorizado que aceptó. Cuando su esposa dio a luz una pequeña niña, la bruja vino a su casa y se la llevó. Era hermosa y se llamaba Rapunzel.
Cuando cumplió doce años, la bruja la encerró en una torre en medio de un cerrado bosque. La torre no tenía escaleras ni puertas, sólo una pequeña ventana en lo alto. Cada vez que la bruja quería subir a lo alto de la torre, se paraba bajo la ventana y gritaba: "¡Rapunzel, Rapunzel, lanza tu trenza!
Rapunzel tenía un abundante cabello largo, dorado como el sol. Siempre que escuchaba el llamado de la bruja se soltaba el cabello, lo ataba en trenzas y lo dejaba caer al suelo.

Cuento para niños de Rapunzel

Cuento infantil de Rapunzel

Entonces la bruja trepaba por la trenza y se subía hasta la ventana. Un día un príncipe, que cabalgaba por el bosque, pasó por la torre y escuchó una canción tan gloriosa que se acercó para escuchar. Quien cantaba era Rapunzel. Atraído por tan melodiosa voz, el príncipe buscó entrar en la torre pero todo fue en vano.
Sin embargo, la canción le había llegado tan profundo al corazón, que lo hizo regresar al bosque todos los días para escucharla. Uno de esos días, vio a la bruja acercarse a los pies de la torre.
El príncipe se escondió detrás de un árbol para observar y la escuchó decir: "!Rapunzel! ¡Rapunzel!, ¡lanza tu trenza!" Rapunzel dejó caer su larga trenza y la bruja trepó hasta la ventana. Así, el príncipe supo como podría subir a la torre.
Al día siguiente al oscurecer, fue a la torre y llamó: "¡Rapunzel!, ¡Rapunzel!, "¡lanza tu trenza!" El cabello de Rapunzel cayó de inmediato y el príncipe subió. Al principio Rapunzel se asustó, pero el príncipe le dijo gentilmente que la había escuchado cantar y que su dulce melodía le había robado el corazón.
Entonces Rapunzel olvidó su temor. El príncipe le preguntó si le gustaría ser su esposa a lo cual accedió de inmediato y sin pensarlo mucho porque estaba enamorada del príncipe y porque estaba deseosa de salir del dominio de esa mala bruja que la tenía presa en aquel tenebroso castillo.
El príncipe la venía a visitar todas las noches y la bruja, que venía sólo durante el día, no sabía nada. Hasta que un día, cuando la bruja bajaba por la trenza oyó a Rapunzel decir que ella pesaba más que el príncipe.
La bruja reaccionó gritando: "Así que ¿has estado engañándome?" Furiosa, la bruja decidió cortar todo el cabello de Rapunzel, abandonándola en un lugar lejano para que viviera en soledad. Al volver a la torre, la bruja se escondió detrás de un árbol hasta que vio llegar al príncipe y llamar a Rapunzel.
Entonces enfurecida, la bruja salió del escondite y le dijo: "Has perdido a Rapunzel para siempre. Jamás volverás a verla". Por lo que el príncipe se quedó desolado. Además, la bruja le aplicó un hechizo dejando ciego al príncipe.
Incapacitado de volver a su castillo, el príncipe acabó viviendo durante muchos años en el bosque hasta que un día, por casualidad, llegó al solitario lugar donde vivía Rapunzel.
Al escuchar la melodiosa voz, se dirigió hacia ella. Cuando estaba cerca, Rapunzel lo reconoció. Al verlo se volvió loca de alegría, pero se puso triste cuando se dio cuenta de su ceguera.
Lo abrazó tiernamente y lloró. Sus lágrimas cayeron sobre los ojos del príncipe ciego y de inmediato los ojos de él se llenaron de luz y pudo volver a ver como antes. Entonces, felices por estar reunido con su amor, los dos se casaron y vivieron muy felices.
FIN

EL GATO CON BOTAS

Edades:
A partir de 4 años
El gato con botas Había una vez un molinero pobre que cuando murió sólo pudo dejar a sus hijos por herencia el molino, un asno y un gato. En el reparto el molino fue para el mayor, el asno para el segundo y el gato para el más pequeño. Éste último se lamentó de su suerte en cuanto supo cuál era su parte.

- ¿Y ahora qué haré? Mis hermanos trabajarán juntos y harán fortuna, pero yo sólo tengo un pobre gato.

El gato, que no andaba muy lejos, le contestó:

- No os preocupéis mi señor, estoy seguro de que os seré más valioso de lo que pensáis.

- ¿Ah sí? ¿Cómo?, dijo el amo incrédulo

- Dadme un par de botas y un saco y os lo demostraré.

El amo no acababa de creer del todo en sus palabras, pero como sabía que era un gato astuto le dio lo que pedía.

El gato fue al monte, llenó el saco de salvado y de trampas y se hizo el muerto junto a él. Inmediatamente cayó un conejo en el saco y el gato puso rumbo hacia el palacio del Rey.

- Buenos días majestad, os traigo en nombre de mi amo el marqués de Carabás - pues éste fue el nombre que primero se le ocurrió - este conejo.

- Muchas gracias gato, dadle las gracias también al señor Marqués de mi parte.

Al día siguiente el gato cazó dos perdices y de nuevo fue a ofrecérselas al Rey, quien le dio una propina en agradecimiento.

Los días fueron pasando y el gato continuó durante meses llevando lo que cazaba al Rey de parte del Marqués de Carabás.

Un día se enteró de que el monarca iba a salir al río junto con su hija la princesa y le dijo a su amo:

- Haced lo que os digo amo. Acudid al río y bañaos en el lugar que os diga. Yo me encargaré del resto.

El amo le hizo caso y cuando pasó junto al río la carroza del Rey, el gato comenzó a gritar diciendo que el marqués se ahogaba. Al verlo, el Rey ordenó a sus guardias que lo salvaran y el gato aprovechó para contarle al Rey que unos forajidos habían robado la ropa del marqués mientras se bañaba. El Rey, en agradecimiento por los regalos que había recibido de su parte mandó rápidamente que le llevaran su traje más hermoso. Con él puesto, el marqués resultaba especialmente hermoso y la princesa no tardó en darse cuenta de ello. De modo que el Rey lo invitó a subir a su carroza para dar un paseo.

El gato se colocó por delante de ellos y en cuanto vio a un par de campesinos segando corrió hacia ellos.

- Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que el prado que estáis segando pertenece al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel.

Los campesinos hicieron caso y cuando el Rey pasó junto a ellos y les preguntó de quién era aquél prado, contestaron que del Marqués de Carabás.

Siguieron camino adelante y se cruzaron con otro par de campesinos a los que se acercó el gato.

- Buenas gentes que segáis, si no decís al Rey que todos estos trigales pertenecen al señor Marqués de Carabás, os harán picadillo como carne de pastel.

Y en cuanto el Rey preguntó a los segadores, respondieron sin dudar que aquellos campos también eran del marqués.

CEl gato con botasontinuaron su paseo y se encontraron con un majestuoso castillo. El gato sabía que su dueño era un ogro así que fue a hablar con el.

- He oído que tenéis el don de convertiros en cualquier animal que deseéis. ¿Es eso cierto?

- Pues claro. Veréis cómo me convierto en león

Y el ogro lo hizo. El pobre gato se asustó mucho, pero siguió adelante con su hábil plan.

- Ya veo que están en lo cierto. Pero seguro que no sóis capaces de convertiros en un animal muy pequeño como un ratón.

- ¿Ah no? ¡Mirad esto!

El ogro cumplió su palabra y se convirtió en un ratón, pero entonces el gato fue más rápido, lo cazó de un zarpazo y se lo comió.

Así, cuando el Rey y el Marqués llegaron hasta el castillo no había ni rastro del ogro y el gato pudo decir que se encontraban en el estupendo castillo del Marqués de Carabás.

El Rey quedó fascinado ante tanto esplendor y acabó pensando que se trataba del candidato perfecto para casarse con su hija.

El Marqués y la princesa se casaron felizmente y el gato sólo volvió a cazar ratones para entretenerse.